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"Agrego una estrella más al dibujo de tu recuerdo..."

“Igual, creo que lo mejor va a ser olvidarme de vos, es decir, tengo que lograr eso de que los recuerdos no duelan (o por lo menos no tanto) cada vez que mencione tu nombre, cada vez que la locura me invada y me haga gritar, debo entonces saber controlar –reprimir, suspender, adormecer-, todo esto que siento, y que cuando me pregunten por vos, poner mi mejor cara de imbécil y fingir que ya no duele, que es verdad (a fin de cuentas) eso de que en el pizarrón de la vida los mejores borradores son el tiempo y el silencio . Pienso, ergo, te extraño... (y después del “ergo” muchos sentimientos: te necesito, te amo, te busco y no te encuentro...). No es tiempo ya de reprocharme lo que hice, ni por qué lo hice, ya que en este momento no estamos juntos. Cada vez que apoyo la lapicera en un papel es para escribir tu nombre, a veces también junto con el mío, viviendo de pasados ya lejanos, viviendo de recuerdos, esos mismos que hoy duelen y que tengo que aprender a que no me torturen. ...

¿Qué Puedo Decir?

" T e extraño . Me apego a tu recuerdo, a lo inconcluso de eso nuestro que empezaba a nacer. Inconcluso como la novela que jamás terminé de escribir, y que descansa en borrador en el cajón con tantos otros recuerdos. O como ese libro de Max Weber que comencé hace algunos años, y el señalador se perpetuó en la página ciento cuarenta y ocho. Parece que, como dijo Cortázar en aquel poema, la única forma de encontrarme es en mi matecito amargo; puesto que intenté mezclarme, escabullirme, filtrarme en tu vida, poniendo el corazón delante y algún que otro prejuicio atrás, y ya ves cómo se fue desenvolviendo todo. Está lloviendo, y hoy la lluvia es un poco más amarga que otras veces (no sé si lo sentís de la misma forma), parece un llanto lento pero que desgarra, gota a gota en mi ventana, el llanto se va dibujando, las primeras luces de la noche asoman como ojos fijos color naranja, rojo, ojos fijos que parece que me están mirando inmóviles, inquisidores, contemplando, silenciosos...

Una vez más, qué será de nosotros

"Una vez más, ¿Qué será de nosotros cuando abramos los ojos? cuando realmente despertemos de este mundo rodeado de imposibilidades, algunas materiales, algunas no tanto. Una vez más, ¿Cómo abrir los ojos y despertar?, ¿Cómo escaparnos de una fantasía que parece tan real, casi palpable?, ¿En qué me convertí?, ¿Dónde estamos, mi amor, que lo que antes eran besos de fresas hoy son cenizas que vuelan y se pierden en lo lejos? Una vez más, ¿Qué será de nosotros al despertar?, ¿Qué podremos llevarnos como enseñanza al final del día?, ¿Qué nos espera una vez abiertos los ojos, alerta los sentidos, despiertos el uno para el otro, vos y yo, en cercanías tan íntimas, pareciendo un solo ser? Tengo miedo a despertar, a ser; y mientras yo me hundo en mis angustias y cuestiones, vos simplemente sos, sin restricciones para sentir, confiando, queriendo, amando... y si me pregunto, luego de todo esto, qué nos espera al otro lado cuando abramos los ojos, cuando despertemos de esta fantasía, compre...

Más allá.

"Tendremos nuestras alas para poder volar, conjugaremos tiempo y espacio y seremos uno... Volando lejos, hasta nuestros sueños, con la mirada fija en la meta que nos propusimos. Seremos serenas corrientes de agua, mansas acariciando la orilla que nos recibe complaciente. Miraremos más allá de los ojos, miraremos las almas, fluyendo calmas y violentas al mismo tiempo. Seremos vos para mí y yo para vos, reconociendo que en el lento juego de besos y abrazos y caricias casi podría jurarse que nos fundimos -al fin- en un solo ser." FIN Un Cronopio

El Error

“Sé que podría cometer una y otra vez los mismos errores, tomar otra vez el camino que no es el correcto, saborear los males, amargos males, que me comprimieron el corazón aquella vez. Sé que hoy dejaría muchas cosas de lado, invocaría al olvido; a un costado dejaría ese rencor que sentí y que, en definitiva, me hizo caer en la cuenta de que no aprendí nada. El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y hoy, siento la necesidad de tropezar, una vez más tropezar y equivocarme . Es necesario. Sé que quiero hacerlo. El error tiene forma de besos y sabor a un caluroso verano, se viste de abrazo y llega a mí a través de una dulce voz adolescente que me marcó –imposible negarlo a esta altura del recuerdo-, me partió al medio como un rayo. Como si fueras una tormenta, con tus riesgos, supe de antemano cómo iba a ser el juego y así lo acepté. Sufrí, sí, sufrí, pero no lo puedo evitar… otra vez Te Extraño, y mucho…” FIN Un Cronopio