Ir al contenido principal

Entradas

Salvando la distancia

       S alvando la distancia, todo es perfecto. Tu pelo, tu risa, tus “hola” y por qué no también tus “chau”. Ese sabor que tiene el abrazo tan eterno, y a la vez tan efímero, sólo unos segundos y ya, otra vez de cara a la realidad. Por eso es que busco encontrarte en cada cosa que veo, en cada piedrita de color que junto en la calle, en cada suspiro largo y profundo. Busco, te encuentro, te revivo para mí. Te recreo, te reinvento.           Es que, salvando la distancia, el mundo no tiene barreras para los sentimientos. Los ríos y los mares son charquitos, pequeñitos pequeñitos, que de un solo salto se sortean, y se reducen a nada. Porque en cada canto de pájaro estás, con un canto de “no me olvides” y cómo hacerlo, si parece que todo es música cuando te veo. Sencilla, humilde, trabajadora incansable creadora de sueños, de proyectos de vida que van y vienen, y me arrastran a mí (indirectamente). A mí, que quiero destruir la distan...

Todo, todo de vos.

“I. Me gustás en tu boca en tus rosados labios de loco, loco deseo. Me gustás en tus fotos, que inmóviles expresan tanta vida, tanta hermosa vida. En tu pelo de lluvia castaña, tus ojos profundos y en tu sonrisa que me enmudece y que guardo como un secreto tesoro. Me gustás en la magia de tu risa tan desconocida y que a la vez creo conocer tanto; me gustás en nuestros desencuentros en nuestras idas y venidas. II. Un deseo de besos: fuertes, muchos, pocos, largos, cortos. Besos de Hoy, de aquí, de ahora. Besos para no caer en el tramposo y a la vez fácil pensamiento de que todo se perdió Para abandonarme, feliz al fin, al sentimiento y al pensamiento de que el tiempo que tardamos en cruzar nuestros caminos,  realmente valió la pena. Besos para confundir tus labios y los míos y para que no me dejes ir sin ser parte, aunque sea por hoy de tu espacio y de tu tiempo. Besos que cambian rumbos definen historias, abren puertas a nuevas ...

Puntualidad

“…quizás debería existir, algo así como un reloj Para sincronizar los sentimientos…” "Qué tristeza interrumpir en tiempo inapropiado en la vida de las mujeres que he querido ‘Tal vez no es el momento’ ‘Estoy muy bien en pareja’ ‘Te quiero, como amigo’. Tal vez, si nos hubiéramos cruzado un par de meses antes, quién te dice Tal vez, si hubiese nacido algunos años después o ella, algunos antes. De todos modos, casi siempre llego o muy tarde o muy temprano, pero siempre en tiempo inapropiado en la vida de las mujeres que he querido. … Una lástima, con lo poco que me gusta ser impuntual." UN CRONOPIO.

Si estuvieras aquí

"Si estuvieras aquí, mirándome no dejaría que emitas palabra alguna; posaría mis labios sobre los tuyos, disfrutaríamos la eternidad de un beso. Si estuvieras aquí, la oscuridad de la noche no sería tanta ya que iluminaría todo la luz de tu risa; despejando miedos, bregando por nuevos bríos y esperanzas. Si estuvieras aquí, escuchándome sólo tendrían sentido las miradas porque sabes que enmudezco en el instante mismo de tu abrazo. Adorar tus ojos, silenciar los miedos con besos; acariciarte tenerte, quererte, formar parte de vos que seas luz en mi camino, crear juntos un mundo propio. Si estuvieras aquí, conmigo fundiría caricias en tus mejillas te adoraría, admiraría frente a mí esa belleza que en secreto me desespera. Si estuvieras aquí, hablándome mis ojos estarían más allá de tus ojos. Qué hermosa literatura es cada curva de tu cuerpo tus enormes y soñadores ojos y de tu boca, cada perfecta comisura. Sos por q...

Otra vez vos...

"No sirve de nada intentar quererte, tratar de robarte una risa. Tampoco sirve de nada intentar acercarse a vos, porque a cada mirada, estás más y más lejos, ensimismada, lejana y mirando con cierta gracia – esa mirada que conozco bien, esa mirada entre irónica, cínica, y con sesgos de lástima- como los intentos de llegar a vos, van fracasando uno a uno. No sirve de nada intentar creer que, a fin de cuentas, eras distinta; y sé que estarás leyendo esto y sonreirás torciendo la boca maliciosamente, deseando de mí un alejamiento que, por lo pronto, no puedo concederte, aunque todo esto me duela (y vaya si me duele). Es un dolor punzante, hiriente, frío y que me saca el aliento, este que siento cuando veo –de lejos- cómo abrís la puerta de tu mundo, y dejás entrar a ese otro que seguramente, tarde o temprano, escribirá algo parecido a las líneas que hoy (te) escribo. Pensar que alguna vez creí eso: que todo lo que nos dijimos, las promesas, los abrazos, tantas tardes, serían las do...