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Postal de San Valentín.-

A todos los enamorados, a esos  amores que son correspondidos y a los que no. Los que se desvelan pensando en esa persona  que lo arranca de sus pensamientos más racionales, los que viven para hacer feliz a alguien. Para todo aquel que despierta día a día pensando y sintiendo -sintiendo más que nada- que hoy encontrará el amor. Para todo el que alguna vez sintió esa hermosa sensación de saberse enamorado. Al amor rockero, el amor punk, el amor tranquilito y el amor de pogos. A esos amores turbulentos, a esos amores locos desde el vamos. Los que arrancan con el pie izquierdo, y los que no ven la hora del reencuentro. Los amores a distancia, que son más fuertes que muchos otros.  A los amores luchadores, los que nacen espontáneamente  y los amores plenos, semiplenos y recontra plenos. A todos los que inventamos un motivo para ver sonreír a quiénes queremos. A quién en este momento cierra los ojos ...

Salvando la distancia

       S alvando la distancia, todo es perfecto. Tu pelo, tu risa, tus “hola” y por qué no también tus “chau”. Ese sabor que tiene el abrazo tan eterno, y a la vez tan efímero, sólo unos segundos y ya, otra vez de cara a la realidad. Por eso es que busco encontrarte en cada cosa que veo, en cada piedrita de color que junto en la calle, en cada suspiro largo y profundo. Busco, te encuentro, te revivo para mí. Te recreo, te reinvento.           Es que, salvando la distancia, el mundo no tiene barreras para los sentimientos. Los ríos y los mares son charquitos, pequeñitos pequeñitos, que de un solo salto se sortean, y se reducen a nada. Porque en cada canto de pájaro estás, con un canto de “no me olvides” y cómo hacerlo, si parece que todo es música cuando te veo. Sencilla, humilde, trabajadora incansable creadora de sueños, de proyectos de vida que van y vienen, y me arrastran a mí (indirectamente). A mí, que quiero destruir la distan...

Todo, todo de vos.

“I. Me gustás en tu boca en tus rosados labios de loco, loco deseo. Me gustás en tus fotos, que inmóviles expresan tanta vida, tanta hermosa vida. En tu pelo de lluvia castaña, tus ojos profundos y en tu sonrisa que me enmudece y que guardo como un secreto tesoro. Me gustás en la magia de tu risa tan desconocida y que a la vez creo conocer tanto; me gustás en nuestros desencuentros en nuestras idas y venidas. II. Un deseo de besos: fuertes, muchos, pocos, largos, cortos. Besos de Hoy, de aquí, de ahora. Besos para no caer en el tramposo y a la vez fácil pensamiento de que todo se perdió Para abandonarme, feliz al fin, al sentimiento y al pensamiento de que el tiempo que tardamos en cruzar nuestros caminos,  realmente valió la pena. Besos para confundir tus labios y los míos y para que no me dejes ir sin ser parte, aunque sea por hoy de tu espacio y de tu tiempo. Besos que cambian rumbos definen historias, abren puertas a nuevas ...

Puntualidad

“…quizás debería existir, algo así como un reloj Para sincronizar los sentimientos…” "Qué tristeza interrumpir en tiempo inapropiado en la vida de las mujeres que he querido ‘Tal vez no es el momento’ ‘Estoy muy bien en pareja’ ‘Te quiero, como amigo’. Tal vez, si nos hubiéramos cruzado un par de meses antes, quién te dice Tal vez, si hubiese nacido algunos años después o ella, algunos antes. De todos modos, casi siempre llego o muy tarde o muy temprano, pero siempre en tiempo inapropiado en la vida de las mujeres que he querido. … Una lástima, con lo poco que me gusta ser impuntual." UN CRONOPIO.

Si estuvieras aquí

"Si estuvieras aquí, mirándome no dejaría que emitas palabra alguna; posaría mis labios sobre los tuyos, disfrutaríamos la eternidad de un beso. Si estuvieras aquí, la oscuridad de la noche no sería tanta ya que iluminaría todo la luz de tu risa; despejando miedos, bregando por nuevos bríos y esperanzas. Si estuvieras aquí, escuchándome sólo tendrían sentido las miradas porque sabes que enmudezco en el instante mismo de tu abrazo. Adorar tus ojos, silenciar los miedos con besos; acariciarte tenerte, quererte, formar parte de vos que seas luz en mi camino, crear juntos un mundo propio. Si estuvieras aquí, conmigo fundiría caricias en tus mejillas te adoraría, admiraría frente a mí esa belleza que en secreto me desespera. Si estuvieras aquí, hablándome mis ojos estarían más allá de tus ojos. Qué hermosa literatura es cada curva de tu cuerpo tus enormes y soñadores ojos y de tu boca, cada perfecta comisura. Sos por q...