“Porque te quiero y ya no tanto. Si te extraño es de a ratos, pero en esos ratos donde extrañar es lo mismo a que falte el aire, al ventiluz de un sótano oscuro por el cual se meten el aire y la luz del Sol; extrañarte es la bocanada de aire puro, el Sol después de la tormenta, pero sólo de a ratos.
Quiero estar con vos, pero vos no. Y me duele que así sea, porque te quiero, me jugué, me juego y me jugaría diez mil veces más por estar a tu lado, y es que de oportunidades así no hay precedentes en mi vida.
En la distancia, respiro tus ojos, inhalo tu piel y exhalo tu risa, un sonido casi mágico...
Porque estás y no estás, cuando vengo vos vas y cuando no estoy, estás; cuando te busco no te encuentro y desaparecés cuando más te necesito. Estás, sí, a tu manera, esa manera que me hace bien y mal; cuando estás sos paz, y cuando no, cuando te vas, siento que te necesito una eternidad.
Siento que... siento que... ¿y vos? ¿qué sentís? Me pregunto eso cada noche, antes de que me gane el sueño y no estás conmigo.
Y es en TODO que muero por estar con vos, ya eso no parece –a esta altura de las circunstancias- que sea simplemente una frase hecha, de las que se repiten sin conciencia. Porque debe ser hermoso darte un abrazo, caminar de tu mano, oír tu risa y sentir tus labios. Porque debe ser más que hermoso desterrar este miedo a no ser más que buenos amigos, algo más que ser ese chico que se paró a tu lado y con el corazón en la mano, el alma yéndosele por los brazos y las piernas, te confesó lo que hoy escribe y talvez nunca comparta. Poder dar un paso más, simplemente intentarlo...
Porque pienso mucho en vos, sencillamente hermosa como te veo, como te quiero y como sos para mí. Sencilla, hermosa, inquieta... porque al llegar a casa luego de un arduo día, voy deseando con todas mis fuerzas verte paradita ahí, en la puerta de entrada, tendidos los brazos y los sueños y las esperanzas.
Deseos que van y vienen, desde vos y hacia vos, que te reconstruyen en mi mente y me hacen feliz, feliz por haberte conocido. Deseos que me dicen al oído “NUNCA TE VAS A OLVIDAR DE ELLA”; y cómo hacerlo, si sos tan especial así, en tu plenitud, simplemente siendo.
Esos mismos deseos hacen que hoy esté escribiéndote, fiel a lo que siento. Y te escribo porque no estás, pero quiero que estés; te escribo porque tus ojos no me miran como los míos te miran a vos, pero tengo la esperanza de que todo pueda ser distinto de una vez: que pueda escribir tu nombre junto al mío sabiendo que es verdad, que es así, que estamos juntos, y no como hasta ahora lo vengo haciendo (antes más seguido, ahora no tanto), es decir, escribir nuestros nombres enlazados de alguna manera, sabiendo que es una utopía, una fantasía, que no se va a reflejar en la realidad...
Porque no sé qué hay más allá, qué es lo que el Tiempo y eso que llamamos “Destino” nos ponga en frente, pero sé que quiero estar con vos cuando eso suceda. Quiero que estés conmigo en mis mejores momentos y en los no tan lindos. Quiero que juguemos a que somos uno los dos, sin que importe el después, sólo los dos.-
Puede que todo esto sea un sueño infantil, pero prefiero seguir soñando, a veces es más lindo vivir con una ilusión que con mil decepciones...
Soñar en algo mejor, construyéndolo día a día, sin importar el Mañana. Soñar con sonrisas, con que éste es nuestro momento y lugar. HOY. Soñar que la felicidad no está tan lejos, sino frente a nuestras narices.
Siempre (o casi siempre) sueño con intentar hacerte bien, con hacerte feliz, imaginando de a dos nuestra propia historia. Soñar, soñar, soñar...
¿Querés soñar conmigo?...”
UN CRONOPIO
Comentarios