“Es dura la vida cuando se siente que se intenta y se intenta, y no se llega a nada. Ocurre en el amor, en el trabajo, en los itinerarios del día a día. Es duro tener que despertarse cada amanecer, pensando en que tal vez todo pudo haber sido distinto, medio como renegando de la propia suerte, y lo mismo de siempre: el cepillo de dientes en su lugar, el mismo espejo, la misma rutina, todo, absolutamente todo en su lugar, en el mismo lugar donde lo dejamos ayer y seguramente estará mañana. El miedo al fracaso, el fracaso anterior que generó el miedo, y así vamos. Duros son los golpes en el pecho, en el corazón, cuando vemos que se pasan los días, los meses, y la meta parece tan lejos; cuando ese deseo de trascender en la historia, de no ser uno más entre tantos se va diluyendo como arena en la cintura del reloj. Y todos –creo- pensamos a veces en contentarnos con lo que tenemos, convencernos a nosotros mismos (que es lo más difícil) que todo no marcha ni tan bien, ni tan mal, que el h...
Algunos aman en amor la agitación como en el mar aman la tempestad (André Maurois)