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XXVI - II - MMXII

“Es dura la vida cuando se siente que se intenta y se intenta, y no se llega a nada. Ocurre en el amor, en el trabajo, en los itinerarios del día a día. Es duro tener que despertarse cada amanecer, pensando en que tal vez todo pudo haber sido distinto, medio como renegando de la propia suerte, y lo mismo de siempre: el cepillo de dientes en su lugar, el mismo espejo, la misma rutina, todo, absolutamente todo en su lugar, en el mismo lugar donde lo dejamos ayer y seguramente estará mañana. El miedo al fracaso, el fracaso anterior que generó el miedo, y así vamos. Duros son los golpes en el pecho, en el corazón, cuando vemos que se pasan los días, los meses, y la meta parece tan lejos; cuando ese deseo de trascender en la historia, de no ser uno más entre tantos se va diluyendo como arena en la cintura del reloj. Y todos –creo- pensamos a veces en contentarnos con lo que tenemos, convencernos a nosotros mismos (que es lo más difícil) que todo no marcha ni tan bien, ni tan mal, que el haber estudiado, el haber trabajado, el haber “lo que se te ocurra” nos puede dejar contentos. Por un rato, hasta que se empieza a sentir la carencia, la falta de algo, de ese “algo” con el que nos queremos chocar, comenzándose a desdibujar esa sensación de seguridad alquilada que tan despreocupados nos tenía, asistiendo a la facultad, fichando en el trabajo, manteniendo el hogar, construyendo el noviazgo, etc.

Se siente un peso en los hombros, cuando hay que luchar constantemente contra los demonios, los propios y los ajenos. Y el peso es mucho, y la paciencia supongo que también…”

FIN

UN CRONOPIO

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Puntualidad

“…quizás debería existir, algo así como un reloj Para sincronizar los sentimientos…” "Qué tristeza interrumpir en tiempo inapropiado en la vida de las mujeres que he querido ‘Tal vez no es el momento’ ‘Estoy muy bien en pareja’ ‘Te quiero, como amigo’. Tal vez, si nos hubiéramos cruzado un par de meses antes, quién te dice Tal vez, si hubiese nacido algunos años después o ella, algunos antes. De todos modos, casi siempre llego o muy tarde o muy temprano, pero siempre en tiempo inapropiado en la vida de las mujeres que he querido. … Una lástima, con lo poco que me gusta ser impuntual." UN CRONOPIO.

Hasta el día que junte fuerzas

Tantas cosas pendientes, todos esos besos sin destino que Existen hoy en esta distancia insobornable. Si tan sólo supieras que muero por verte otra vez, que Impaciente voy buscando una coincidencia entre toda esa Gente que va y viene apurada, tratando de encontrarte O que me encuentres, por qué no, caminando, Ambos distraídos en nuestros quehaceres. Mientras la coincidencia es esquiva y reticente, sonrío por lo que fue esta historia, Anhelando volver a ser ‘nosotros-sin-que-importe-el-resto’, detener el tiempo juntos y No estar aquí hoy, nocturnamente solo, sin poder juntar las fuerzas para Decirte lo que necesito decirte (que es realmente urgente que sepas), y que Oculto lo escribí en la primera letra de cada uno de estos versos. Un cronopio.

Los símbolos

La calma que precede a la tormenta la quietud previa al huracán una mano tímida que se posa en otra mano una mirada derribando los muros del miedo el beso que, como fuego, arrasa todo a su paso voces que eclipsan el mundo, haciendo que nada más importe.   “Mel et lac sub lingua tua” miel y leche bajo tu lengua, desplaza todo de mí lo que queda de mí; con tu lengua de leche y miel convierte, por fin, esta soledad en frutos y paraíso Tu sabor dulce de fruta perfecta fresca de plena vida y amaneceres despeinada. Abrazar tu nombre cálido un perfume de caricias que todo lo envuelve tibia mirada nocturna que el sueño impide unos labios partidos, como de sal van buscando tu beso, miel bajo tu lengua Las manos también un símbolo mis manos que construyen, imaginan hacen música para vos,  ayer la hicieron, hoy, aquí y ahora y seguramente la harán mañana evocación poética, ojos como galaxias                       Yo soy mis mano...