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Quemar


Que los encuentros con vos sean mágicos. Que me mires mirarte y jugar una, dos, mil tardes. Recorrernos con los ojos y también con las manos entrelazadas, jugando a reconocerse, soltándose caricia soltándonos besos en la punta de la nariz. Que me cuentes de vos, de tus sueños. Vivir el tiempo, e s t i r a r l o  c o m o  c h i c l e, perdiéndome en el recorrido de los ojos azules que trazan caminos y vaivenes que van y que vienen y se posan en cosas, como pájaros, gorriones azules cuando contás algo con entusiasmo. Prestarte mis libros y que me compartas los tuyos, hablar (sea-lo-que-sea) tirados en el suelo. Verte cotidiana, ser parte de la cotidianidad de tus paisajes. Escucharte decir cualquier cosa, por más pequeñita que sea. Me gusta mirarte cuando me hablás de algo que no logro entender del todo, y tu manera tan resuelta y simpática de explicar. Nuestros encuentros desbordados de tus ojos azules de esperanza. Tus palabras certeras. Reconocernos hoy, con nuestra historia a cuestas y no tan a cuestas. 


(Tu risa que quema/
Todo yo ardiendo)

Que en nuestros encuentros nunca te olvides de traer con vos tus revoluciones. Que las tengas en la mochila, siempre a mano, por si acaso.

Reírnos por nuestras coincidencias. 

Que tu abrazo sea fuego, que mi abrazo a su vez te abrase. Y en ese quemar, descubrirnos y reelegirnos, como fénix, como nuevos amaneceres. 



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Tantas cosas pendientes, todos esos besos sin destino que Existen hoy en esta distancia insobornable. Si tan sólo supieras que muero por verte otra vez, que Impaciente voy buscando una coincidencia entre toda esa Gente que va y viene apurada, tratando de encontrarte O que me encuentres, por qué no, caminando, Ambos distraídos en nuestros quehaceres. Mientras la coincidencia es esquiva y reticente, sonrío por lo que fue esta historia, Anhelando volver a ser ‘nosotros-sin-que-importe-el-resto’, detener el tiempo juntos y No estar aquí hoy, nocturnamente solo, sin poder juntar las fuerzas para Decirte lo que necesito decirte (que es realmente urgente que sepas), y que Oculto lo escribí en la primera letra de cada uno de estos versos. Un cronopio.

Puntualidad

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