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Ideas de un Insomnio (Pequeño Relato)

“¿Y cómo dormir ahora que las ganas de verte hacen que la ansiedad me consuma como se consume un cigarrillo que nadie fuma y que está ahí, al borde del cenicero? En esa conversación que tuvimos hace un par de horas descubrimos, chistes y risas mediante, que hay muchos aspectos de nuestras vidas que guardan un paralelismo interesante, que sin saber coincidimos en varias cosas (gustos de helado como signo irrefutable de eso que vengo diciendo); que es verdad que deberíamos vernos a pesar del calor, contamos con medios para refrescarnos (con y sin alcohol); y la idea de pasar un tiempo juntos, con la guitarra y todo –como me dijiste querés que sea- fue desencadenante de este insomnio que ya lleva varias horas y me obliga a estar recordando(te), reconstruyendo tus palabras una a una, haciendo que de sonrisa en sonrisa piense en vos y te dibuje, cerrando los ojos (a ver si de paso logro dormir unas horas, muchas obligaciones por delante y ya empieza a amanecer), lograr de algún modo volve...

(Sin Titulo)

“Levanto la mirada y tus ojos como estrellas me miran fijo, pero no es como la mirada de los demás, llenas de tristeza y cuestionamientos; tu mirada me infunde paz, tranquilidad y esperanza. Y aunque parezca a veces que puede llegar a ser de otra forma, sabemos muy bien que no es así; te hablo y a pesar de tus ojos serenos, de tu sonrisa y como sostenés tu cabeza un poco inclinada con las manos (amo la forma en que lo hacés), a pesar de tu paz me duele tu silencio, te siento en otro lado, lejana, ya no tan cerca y ya no para mí; y es entonces cuando dejo otra vez tu foto sobre el escritorio, esa foto donde me estás mirando, con tus ojos serenos, ojos-paz, ojos-esperanza, y otro mate, otra noche, otra ciudad y el mismo sabor amargo de no tenerte.” UN CRONOPIO

Nadie Dijo Que era Fácil (Parte 1)

" ¿Cómo controlar aquello que sentía? Su rabia por saber que estaba haciendo el ridículo y no obstante seguir haciéndolo para goce de Ella y de sus “mejores amigos” (tenía una certeza sin base, sin fundamento, pero él creía que era así), esa rabia lo sumía en varias horas de pensamiento y mates con sabor a insomnio, una noche que de un cachetazo lo encontró solo, mirando hacia la pared, a veces escribiendo, pero buscando una solución (tal vez definitiva) a eso que le venía aconteciendo. “No, no tenés definitivamente nada que hacer acá” –pensaba-. ¿Qué importancia tendría para Ella? Si las conversaciones se dilataban en un tiempo que le quitaban naturaleza de conversación, arrancándole las palabras, a ella que disfrutaba ver como tenía que hablarle a pedido de parte. Con todas las sensaciones mezcladas intentaba siempre poner buena cara, quería demostrar (en vano, como tiene que ser) que era él el de “la experiencia”, que sabía manejar estas situaciones, producto de vivenci...

El fuego, la carta, la despedida. El fuego, la carta… (Parte 2)

“Tanto para nada; más de una vez me sugerí a mí mismo que dejase de lado esa loca loca idea de reciprocidad. Ahora sé cómo se siente, es como una estafa consentida, como cuando tácitamente aceptamos el discurso armado del vendedor de baratijas en el tren, “lléveselo señora, el abrelatas más versátil de todo el mundo”. Todo se va sucediendo tan rápido, mi amor, que no me doy cuenta, aun no abro los ojos, tal vez no quiera o lo que siento por vos no me deja abrirlos; me siento un perfecto imbécil, ante vos, pero sobre todo ante mí mismo, humillado hasta el hueso, olvidado hace rato ya, mirándome otra vez en este espejo, otra vez darme un cachetazo porque no es posible, definitivamente no es posible que eso que está ahí, dando lástima, perro mojado, no es posible que sea yo. Eso, y saber que aún tenemos una charla pendiente, ya hice la apuesta conmigo mismo, sé que será un golpe de gracia, pero vos tenés ganas de hablar. “cuentas claras conservan la amistad” suelen decir los más grand...

"No Demuestra Interés"

Duele querer y no sentirse querido, amar y no ser amado, extrañar y no ser extrañado... en fin, no ser correspondido.- A veces uno intenta hacer sentir a quien lo acompaña en el camino, que puede confiar, que sin temores ni dudas puede apoyarse, y que de seguro recibiría un oído, un hombro, un corazón, un cariño... Pero ocurre que eso a veces no alcanza, y nuestros intentos muy de a poco y dolorosamente van dejando lugar a las tristezas. Muy de a poco, porque nuestras fuerzas se agotan, y la felicidad que se siente al principio ( “escoba nueva siempre barre bien” ) ya no nos golpea tan fuerte ni se torna tan incontrolable. Dolorosamente, porque aunque no reconozcamos que efectivamente algo no anda bien, que esquivemos la mirada y finjamos que todo marcha perfecto, en lo profundo, detrás de esa máscara, hay un corazón que se corroe. No somos superhombres , no se nos exija entonces conductas heroicas que demuestren lo que realmente y con actos “medios” surge a la luz (no quie...