Ir al contenido principal

Entradas

CAPITULO IV - "A destiempo"

"Y todo se derrumbó antes de poder ser construido. No pudimos vernos frente a frente, como dos personas que alguna vez sintieron quererse y entenderse. Todo llegó y se fue a destiempo, como esa excelente oferta que debemos dejar pasar porque no tenemos el dinero, como esas cosas que nunca se alcanzan. Nunca te alcancé, y tendré que aprender a la fuerza y convencerme que serás en algún momento de mi vida (mucho más adelante, cuando ya no duelas, cuando tu recuerdo no me enrostre a puñaladas lo inevitable, lo que no pude detener) una hermosa historia para contarme en los arrebatos nocturnos que me encontrarán solo y pensando en esa historia que no fue. Sigo extrañándote, tanto o más que desde aquel momento en que la despedida y el nudo en el estómago y darme cuenta que tu alejamiento sería definitivo. Te extraño, claro, pero no puedo hablarte, no quiero desatar nuevamente tu enojo y revivir tus decepciones; entonces me refugio en un cobarde silencio que macabramente coincide co...

CAPITULO III - "Palabras finales para la mujer de la sonrisa perfecta."

“Ay, mujer de la sonrisa perfecta… -suspiró en aquella noche extrañamente fría- cuántas noches más habré de pensarte, cuántas hipotéticas situaciones que nos encuentran de la mano, juntos pese a nuestras diferencias, deberé seguir imaginando hasta lograr alcanzarte… Pero qué difícil se me hace llegar a vos, a tu cariño. Siento que no alcanza con quererte como te quiero, pensarte como te pienso, ni sentirte y extrañarte como así lo hago. Mujer de la sonrisa perfecta. Si pudiera cambiar esos actos del pasado que tanto te lastimaron. Si pudieras entender que desde que te conocí todo ha sido alegría y renovadas esperanzas y que ahora (como ves) todo se está derrumbando, sentimientos corroídos que me muerden los tobillos, esa incomodidad de pensarte y repensarte cada noche. Quisiera poder tener la infantil certeza de que estás hoy pensando en mí, pese al enojo, al consecuente alejamiento y al denso silencio de cripta que nos azota; pese a eso quisiera saber que estás ahí, firme para ...

CAPITULO II - Mientras el itinerario.

“Quiero que tu boca sea la felicidad que se reinventa día a día, minuto a minuto                /eterno jardín de nuevas sensaciones. Quiero acompañarte en todo momento, tomar tu mano cuando la tinta infinita dibuje tu cuerpo, y cuando la primavera se anuncie en tus ojos. Quiero y te quiero y me quiero en vos, porque tu mirada desborda el mundo, lo ahoga en colores porque tu voz es arroyo calmo, sereno, constante, porque te quiero y me quiero en vos, con vos, para y por vos. Veo el celeste firmamento y los campos en sepia del viaje, la alegría de la gente, los niños contra la ventana, el mate, la charla, el itinerario. El tren que tarda en llegar a destino y pienso que tal vez el destino sea estar a tu lado, renacer en tus besos; besos que devuelven la calma que despojan miedos, que cicatrizan dolores y auguran buenas nuevas. Pero qué puedo hacer ahora que no sea sólo ...

CAPITULO I - “Otro día más extrañando a la mujer de la sonrisa perfecta”

“Hablamos en otro momento” –dijo- y la indiferencia retumbó en sus oídos aturdiéndolo, ensordeciéndolo, enmudeciéndolo. El silencio insoportable ganaba terreno, una, dos, cuatro, seis horas y junto a la tristeza y el desconcierto. Eran demasiadas sensaciones juntas para un día al extremo agobiante y que se hizo notar sobre sus hombros, pero no podía dejar de pensarla, aunque no como siempre. Parecía mentira que en sus cuadernos haya escrito días atrás –escribir, el premio consuelo que nos da la distancia, como para dejarnos la ilusión del acercamiento piel a piel- que nuevamente había descubierto esa sensación de estar pensando en alguien y -mejor aún- que ese pensamiento era correspondido. Parecía mentira tanto cariño que brotaba de muy dentro, desbordándolos completamente, hoy se derroche tristemente a jirones por la inmensidad de aquella madrugada. Escribía desde la tristeza, nuevamente. Lo que ayer iluminaba sus días (y sus sonrisas efectivamente lo hacían), hoy era soledad ...

Distancia.

“Imagino algún tiempo y espacio distintos, en los cuales tu voz rompa este silencio. Es que me cuesta, pero sobrevivo con penosa dificultad a tu recuerdo y al sabor amargo de enfrentar mis actos cotidianos sin saberte de mi mano, sin mirar a mi lado y encontrarte y encontrar la paz. Es cierto, sobrevivo las ausencias, aunque no las admito, aunque no te resigno. Es cierto que tus miradas y sonrisas me duelen, duelen en lo lejos y desnudas de razón (aparente). Pero desde el sur profundo de tu mirada, me llega la suave brisa de algo parecido a la salvación y quiero verte y besarte y hacerte sonreír se vuelve una cuestión de vida o muerte; sentirte tan mía como creí aquella vez en que la ciudad fue testigo silenciosa de nuestra propia, pequeña, infinita historia… Y pienso –en noches así me da por pensar(te)- que quizá, tal vez el amor sea eso: todo lo que pasa por el prisma de tus ojos, quizá lo sea nuestros encuentros, una vez cada demasiado tiempo; vos, yo, nuestras obligacio...